Hogar Albergue San Miguel

El Hogar Albergue San Miguel, donde viven menores varones custodiados por el Departamento de la Familia. A estos niños y jóvenes residentes en el hogar albergue se cuidan y protegen en un ambiente hogareño que apela al apego familiar. Se trabaja con ellos desde su ingreso en las áreas de: Salud, Seguridad y Educación.

Historia

La Casa San Miguel, un Centro Episcopal para niños, ubicado en la calle #11 Pabellones, Ponce, Puerto Rico, fue inaugurado durante 1952. El Obispo Erwin Swift compró la casa y el lote a un costo de $5,500. Obispo Erwin Swift, actuando para la Sociedad Misionera Extranjera de la Iglesia Episcopal. De esta, $3,000 fue una subvención directa del Consejo Nacional, los $ 2,500 restantes, un préstamo que las Hermanas pagarán. Se gastaron aproximadamente $1,500 en reparar y pintar la casa, colocar una pequeña cancha de cemento y construir una casa de baños de bloques de cemento. Además, a los $1,500, una buena cantidad de suministros, pintura, cemento, bloques, suministros eléctricos, etc., fueron donados por las empresas de Ponce, por lo que el costo real de poner el lugar en condiciones llegó a alrededor de $2,000. Don Mamerto Pagán, que había sido contratado como cuidador, supervisó el trabajo, contrataron a un pintor y un carpintero, y parte del trabajo fue realizado por seis niños mayores que donaron parte de su tiempo y pagaron un pequeño salario por el resto.

Durante agosto, varios grupos de niños usaron la cancha bajo la supervisión de las hermanas. Sin embargo, la casa no se abrió oficialmente hasta el 26 de agosto.

 

Cuando Don Mamerto Pagán se enfermó y murió, la casa San Miguel se abrió bajo la supervisión de las hermanas, ayudada por la Señorita Diana Dent, una trabajadora estudiantil de verano que durante la emergencia permaneció en Puerto Rico hasta octubre. Durante la última parte de septiembre, el Sr. Pedro Retamar fue contratado para estar a cargo y ha servido desde entonces.

La casa fue abierta cada mañana y tarde de lunes a viernes (9:00-11:30 - 2:00-4:45) y los sábados por la tarde. La gran mayoría de los niños provienían de hogares muy pobres, y muchos de ellos eran niños que habían tenido problemas con la ley o provienían de las familias de dichos problemas. Además del Sr. Retamar y las Hermanas, el personal incluyó al Reverendo Ralph Krueger como capellán, a los trabajadores voluntarios de la Sra. Carey Womble y la Sra. Pesch, y cinco o seis de los niños mayores como asistentes. El programa de actividades recreativas al aire libre consistía de baloncesto, voleibol, juego de tejo, lanzamiento de anillos, herraduras, boxeo y otros juegos grupales. Los niños jugaban dominó, damas, palos de recolección y han pasado mucho tiempo coloreando y otros tipos de juegos y manualidades. La Sra. Pesch ha dado clases de cuero y artesanía de fieltro, y la Sra. Womble ha comenzado una clase de inglés. Eligio Santiago, uno de los niños mayores, enseñaba a varios niños a leer y escribir.

La casa podía acomodar de 30 a 40 niños fácilmente, se puede hacer más con un número moderado de niños. Los niños han venido de todas partes de Ponce, aunque la mayoría de los niños registrados vivían en las secciones más pobres en la parte trasera de la Iglesia Milagrosa, en las áreas cercanas al alcalde Cantera y en Mameyes, una sección cerca del acueductos de Ponce, y al menos una milla de San Miguel.

La Casa de San Miguel fue dedicada por el Obispo Swift el 14 de diciembre con un buen número de niños y personas de la Iglesia presentes. Después de la dedicación de la casa y la cancha, el servicio de Bendición fue sostenido en la cancha, el altar de la pequeña capilla se colocó afuera. Los servicios en la capilla se llevaron a cabo semanalmente hasta la Dedicación. Desde ese momento, un breve servicio es de ayuda al cierre de cada tarde, y la asistencia es voluntaria. Por lo general, entre 15 y 20 niños se han quedado para el servicio. En la mañana se ha dicho gracia al dar sándwiches y ocasionalmente otras oraciones para propósitos específicos.

Aunque estuvo abierto para la recreación de cualquier niño entre 6 y 18 años que desee ser el objetivo principal de la Casa San Miguel es ayudar con asesoramiento espiritual y material para ayudar a los niños con problemas causados ​​por la pobreza y la falta de amor y cuidado en sus propios hogares. Es un hogar diurno en lugar de un club recreativo, aunque proporciona algunas de las características de este último. En los sextos meses de su existencia, ha cumplido al menos hasta cierto punto las palabras de nuestro Señor:

“En la medida en que lo hagas en uno de los más pequeños de mis hermanos, lo harás en Mí.”

¨La nueva propiedad que las Hermanitas de la Transfiguración de Ponce han adquirido para poder tener más facilidades en el trabajo misionero de ayuda, así espiritual como material, a niños y jóvenes desamparados. Esa casa lleva el nombre “Todos los Angeles” y está asociada y se halla cerca de la Casa San Miguel, sita la próxima calle paralela “Pabellones”, donde Sister Esther empezó el trabajo. El dinero $10,000 para comprar la propiedad, lo donó Mr. Clarence Brown de Philadelphia. El día 14 de diciembre fue bendecida y dedicada  a Dios y honor de sus Santos Angeles por el Sr. Obispo Swift, S.T.D.

Antes de la dedicación de la Casa “Todos los Ángeles” ante un altar levantado en la cancha de la Casa “San Miguel” Se tuvo un servicio Vespertino, en el cual 4 jóvenes de la Institución, fueron confirmados. Después del servicio se formó una procesión hacia la Casa “Todos los Ángeles”, Presidida por nuestro señor Obispo. Antes de terminar la bendición nos vino encima un repentino y fuerte, aunque corto, aguacero…

Después de la bendición, y pasada la lluvia todos volvieron a la Casa “San Miguel” donde hubo obsequios. Además del señor Obispo, asistieron al acto el P. William capellán del Hospital San Lucas y también de “San Miguel” el P. Ruiz y el P. Álvarez.

Felicitaciones a Sister Esther y a las demás Hermanitas de la Transfiguración por su trabajo.

Sister Mary Esther, supervisora del Convento de Ponce, se ausenta de nosotros. Ha sido nombrada Asistente de la Supervisora de la Orden de la Transfiguración…

Sister Esther llevaba más de 17 años en Puerto Rico antes de su traslado. Su trabajo social, especialmente con jóvenes “problemas” y niños desamparados, ha sido extraordinario. Con tal propósito ella fundó la ya hoy muy conocida “Casa San Miguel”, donde un nutrido grupo de jóvenes varones encuentran dirección espiritual, cariño, pan y recreo… Ella inició un gran trabajo social en la galera de menores de la cárcel del Distrito de Ponce.

En nuestra Diócesis, Sister Esther ha ocupado puestos de mucha significación. Ella ha sido miembro del consejo educativo del Sr. Obispo y presidenta del Depto. De Relaciones Sociales Cristianas. Ha sido instructor en la Escuela de Enfermeras del Hospital San Lucas. Ha tenido a su dirección las sociedades de las niñas amigas de la iglesia “Santísima Trinidad” y “Santa María Virgen” de Ponce. En esta última por 17 años, ha sido también la organista…

Pero en medio de la pena que nos llena al perder a Sister Esther, encontramos un gran consuelo y es que, Sister Ursula, quien estuvo con nosotros, en Ponce, por varios años, vuelve a Puerto Rico, de Japón donde fue enviada para establecer una Casa de su propia orden y viene a seguir con el trabajo de Sister Esther.

Para el 1980 surge la gran epidemia del HIV+ (Síndrome de inmunodeficiencia adquirida). Ya para el 1990, Puerto Rico también estaba sufriendo ésta fatal epidemia. Gran cantidad de personas estaban muriendo por tan terrible enfermedad. Y como siempre ante grandes calamidades están los más inocentes. Seres que sin tener razón, sufren las concecuencias de las mismas. Así que para el 1991, teníamos muchos niños y niñas naciendo (y muriendo) con el mortal virus.

Desde el corazón, desde el amor que Cristo nos enseñó, comprometidos con la experiencia del Espíritu Santo y con el deseo de continuar el apostolado de nuestro Señor Jesucristo el Padre Efraín Ayala y la Sra. Evelyn Romero, se dieron la tarea de fundar un hogar para niños(as) nacidos con el virus HIV+. Estos niños(as) no tenían quien cuidara de ellos ya que sus padres morían y sus familiares eran disfuncionales, estas familias también estaban enfermas con el virus y eran alcoholicos; algunos simplemente no querían quedarse con los menores. Además de nacer con esta terrible enfermedad, tanto ellos como sus hermanitos(as) sufrían de maltrato, tanto físico como emocional y mental. Las necesidades básicas no eran llenadas y éstos vivían en un mundo lleno de caos. No hay que olvidar que las personas le tenían terror a esta enfermedad y no habían valientes que se atrevieran a cuidar de estos menores.

Así que para el mes de abril de 1994, bajo la administración de Servicios Sociales Episcopales, Inc. se abre el Hogar Albergue San Miguel, en las facilidades de la Casa San Miguel de la Iglesia Episcopal Puertorriqueña, en la Calle Estrella #30 en el mismo pueblo de Ponce. Principalmente se abre para atender a niños(as) afectados e infectados con el virus HIV+. También se recibieron niños(as) víctimas de maltrato infantil, ya que tan pronto abrió sus puertas el Departamento de la Familia nos refería sus casos.

Con la ayuda y apoyo de la comunidad y propuestas federales (Ryan White-Título I, HUD) se le comienza a ofrecer los servicios básicos que necesitaban estos niños (as), además de apoyo y tratamientos para ayudarlos a sanar sus heridas físicas y mentales. Se les ofreció protección y toda la ayuda necesaria para lograr un buen desarrollo integral ofreciendo servicios especializados en las áreas de salud física, mental y espiritual de una forma sana y amorosa.

El 9 de junio de 2017 se reubicaron las instalaciones del Hogar San Miguel a unas modernas dentro de las instalaciones del Hospital Episcopal San Lucas en Ponce con capacidad para acoger más matricula. Este esfuerzo fue posible gracias a la ayuda de la Iglesia Episcopal Puertorriqueña, el Sistema de Salud Episcopal San Lucas, Maestros Cares Foundation, entre otros. El Obispo Rafael Morales las inauguró el 3 de agosto de 2017.

El día 4 de diciembre de 2019 se colocó una tarja en honor a las Hermanas de la Transfiguración por sus servicios en el Hogar San Miguel.

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